Ford Fiesta 2022, trabajos

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Strike a pose I’m Breathless (Madonna, 1990)

Un bache. El coche se sobresalta y golpeo la cabeza con el cristal. Entonces me despierto. La cabeza me duele. Siento que algo está mal. Algo no encaja. Esta no es la tapicería del coche de Carlos. El sonido del motor no es el del coche de Carlos. Y el que conduce no es Carlos, y donde debería estar su mujer no hay nadie, el asiento está vacío. Vértigo que intento dominar pero el dolor de la cabeza no me ayuda. Miro por la ventanilla. Está oscuro y a menos que haya dormido más de seis horas tendría que ser de día. Los faros iluminan árboles que se cierran sobre la carretera cuando tendríamos que estar recorriendo la autopista de la meseta bajo el sol. Suena una música oriental y el conductor está cantando. Desafina. No reconozco su voz. Me doy cuenta que el coche huele fuertemente a especias, como si hubieran aliñado la tapicería con Curry. Junto a mi en el asiento de atrás hay una bolsa de deporte grande. Algo metálico suena dentro de la bolsa, algo muy pesado que tiembla con los baches de la carretera de tierra en la que estamos. Estamos yendo demasiado rápido. Pero el conductor parece conocer el camino, no titubea en los cruces. Conoce dónde va a encontrar una curva.

Aún aturdido por el sueño y por el golpe intento no llamar la atención mientras hago memoria. Nada. Lo único que recuerdo es la discusión entre Carlos y Teresa sobre si íbamos a llegar para la cena o si debíamos parar antes, y dónde debíamos parar en ese caso. Y luego me dormí. Y ahora me encuentro en un bosque en el coche de un desconocido. De repente suena un móvil. El conductor alarga la mano al asiento del acompañante y contesta. Ahora conduce con una mano. Pero el coche sigue circulando a toda velocidad. No entiendo lo que dice. Habla en un idioma que parece eslavo. Parece enfadado. Está gritando. De repente arroja el teléfono al asiento a su lado con rabia. Murmura lo que parecen maldiciones gesticulando. No se qué hacer. Bajar no es una opción por la velocidad a la que estamos circulando y porque no veo más que bosque a mi alrededor. Busco en mis bolsillos. No tengo mi móvil. Hay unas llaves que no se de qué son y una cartera que no reconozco. Mi maletín no está. Empiezo a buscarlo. Me arriesgo y enciendo la luz a costa de llamar la atención del conductor. Entonces el reflejo de la ventanilla me devuelve la imagen de alguien que no soy yo.

Dentro del campo de batalla de los utilitarios compactos, el Ford Fiesta ha tenido una notable importancia desde su lanzamiento en 1976. No fue de los pioneros pero no tardó demasiado a competir en un mercado en fuerte crecimiento para compradores que buscaban un coche de pequeño tamaño práctico pero sobre todo de bajo consumo de combustible. En esta séptima generación que hemos tenido la ocasión de probar el Fiesta sigue manteniendo esta filosofía aunque ha crecido notablemente de tamaño con respecto a las primeras versiones, un fenómeno que se ha repetido con otros modelos compactos de la competencia para aumentar la habitabilidad y el tamaño del maletero.

Modelo analizado Ford Puma
Motor y acabado ST 1.5 EcoBoost 200 CV
Potencia 200 CV
Velocidad máxima 220 Kmh
Aceleración o-100 6,7 s
Largo/ancho/alto 4226/1805/1533 mm
Potencia máxima RPM  200 CV 6.000 rpm
Par máximo Nm/RPM 320 Nm
Caja de cambios Manual 6 velocidades
Web https://www.ford.es/
Precio 31.212  euros

Pero con esta generación de Fiesta no solamente tenemos un coche más práctico y cómodo sino que se han introducido nuevas motorizaciones más eficientes. En nuestro caso hemos podido probar una versión ST-Line X 1.0 EcoBoost MHEV de 155 CV en la que Ford ha incorporado a su compacto un propulsor de 155 caballos microhíbrido que dispone de un pequeño motor de 48 voltios y que puede lucir la etiqueta ECO de la DGT con las implicaciones prácticas que ello conlleva. Esta puesta al día supone un cambio con respecto a la generación anterior que llevaba a la venta desde 2016 y que defendía desde entonces el pabellón de los utilitarios de la marca americana, ya que se trata del modelo más pequeño que tiene a la venta Ford actualmente.

Actualizaciones

Dentro de las actualizaciones que ha realizado Ford para esta generación podemos encontrar cambios estéticos en la parte frontal del coche que lo acercan a la línea de otros modelos de la marca. Estos retoques están dirigidos a modernizar el aspecto del modelo y también para hermanarlo con otros vehículos de Ford. Lo primero que salta a la vista son los nuevos faros con un aspecto estilizado que disponen de tecnología full Led y sistema adaptativo. En la parte central, entre los dos faros, la parrilla con elementos exagonales tipo nido de abeja en color negro ocupa gran parte del frontal y le dan al pequeño Fiesta un aspecto más agresivo.

Más abajo el paragolpes acoge otra toma de aire con forma de trapecio que se extiende hasta el spoiler delantero compuesto por aletas horizontales flanqueado por dos embellecedores también en plástico negro. Las líneas del paragolpes son más complejas y marcadas para darle un look más dinámico al conjunto. El lateral del Fiesta también tiene un diseño más dinámico con unos pasos de rueda más marcados por las formas de la carrocería, igual que sucede en la zona de la parte inferior de las puertas. La línea tiene un aspecto más aerodinámico, coronada por el spoiler trasero que culmina el dibujo de los cristales laterales que se estrechan en la parte posterior.

En la parte trasera el spoiler domina en la parte superior un portón que luce una muy amplia superficie acristalada que ocupa toda la parte superior del coche. Esto resulta práctico por su visibilidad posterior, muy importante para maniobras urbanas, y por la luz que aporta al interior. El portón se estrecha con una forma trapezoidal hasta el paragolpes bastante alto y de generosas dimensiones, otro aporte más para las maniobras en ciudad. El coche queda rematado en la parte inferior con una moldura de plástico negro con resonancias deportivas aunque acoge un único tubo de escape.

Interior aprovechado

Para el interior del Fiesta sigue teniendo un buen equilibrio entre acabados y materiales con el precio y categoria del coche es bastante bueno. Hay detalles de calidad bastante alta combinados con algunos otros que no lo son tanto, como algunas piezas de plástico duro de menor calidad. Lo que es cierto es que todos los detalles que quedan a la vista en general están bien cuidados como el acabado y materiales del salpicadero o los botones. Destaca la nueva pantalla que sustituye a los indicadores tras el volante que tiene un tamaño de algo más de 12 pulgadas y un sistema de visualización personalizable que hemos visto ya en los últimos modelos de Ford.

Tiene una buena visibilidad y supone una importante mejora con respecto a los indicadores más espartanos de la generación anterior. También heredado de sus hermanos mayores es la pantalla del sistema de información y entretenimiento, el Sync 3.2, que es de 8 pulgadas. Esta última versión es compatible tanto con Android Auto como con Apple Car Play. La colocación por encima del salpicadero es la ideal ya que contribuye a que no tengamos que apartar la mirada de la carretera para manejar el sistema.

Los asientos delanteros son cómodos y en esta versión ST-Line lucen un diseño deportivo con detalles decorativos en color rojo. También tienen un diseño de inspiración deportiva con elementos envolventes tanto en la parte inferior como en la espalda. Son suficientemente cómodos aunque como pasa con los coches de este tamaño de dimensiones algo justas para personas de gran tamaño. El puesto de conducción es cómodo y dispone de la mayoría de los mandos al alcance de la mano. La visibilidad también es buena, especialmente la trasera con la amplia superficie acristalada que ya hemos mencionado.

Atrás algo estrechos

En la parte trasera el Fiesta es algo más sacrificado, como suele pasar en coches de este tamaño. El espacio para las piernas es el adecuado para un compacto, aunque la altura es algo menor de lo que encontramos en otros modelos de características similares. En anchura, como es de esperar, pueden viajar cómodas dos personas. Una tercera lo hará con muchas dificultades. Uno de los puntos positivos es lo luminoso del habitáculo, punto que queda reforzado en la versión que hemos probado gracias al techo solar.

Por lo demás es un interior bastante aprovechado con buenos detalles en la parte trasera como los reposabrazos en las puertas de las plazas de atrás y un buen acolchado en las butacas. Faltan detalles como salidas de ventilación o conectores de carga USB que por otro lado no son tan habituales en este tipo de coches. Lo que se echa en falta son asideros en la parte superior de las puertas para facilitar el acceso y proporcionar una sujección adicional en marcha.

El maletero no es uno de los puntos fuertes del Fiesta. La capacidad es de 311 litros con un plano de carga algo elevado ya que el portón deja un escalón que hay que salvar para colocar objetos en el mismo. Tiene un doble fondo pero que no es demasiado aprovechable, sobre todo si el modelo dispone de altavoz de graves que ocupa parte del espacio a disposición. Como es habitual podemos abatir los asientos traseros para conseguir ocasionalmente una capacidad de carga mayor. En el caso de abatirlos totalmente podemos conseguir hasta 1093 litros de capacidad.

Conducción

Como hemos anticipado el modelo de Ford Fiesta que tuvimos la ocasión de probar disponía de un motor de hibridación ligera de 155 caballos. Una cifra más que respetable para un coche de ese tamaño y peso. Hay que decir que el acabado ST-line X que equipaba la unidad que probamos tiene algunos ajustes que afectan mucho a la conducción. Para esta versión Ford monta unas suspensiones específicas que hacen que el coche tenga menos distancia libre con el suelo y que la amortiguación sea más rígida que la del modelo de serie.

El motor es de tres cilindros y se nota ya que es algo ruidoso a bajar revoluciones, sobre todo cuando está frío. Además cuesta acostumbrarse a ese sonido con respecto al más «redondo» que proporcionan los motores de cuatro cilindros. En cuanto a la respuesta es un propulsor que empuja bien, pero que lo hace con fuerza a partir de las 4.500 revoluciones. En este sentido hay que decir que no se nota demasiado la ayuda del motor eléctrico de 48 voltios que solamente contribuye en momentos puntuales y no consigue redondear la entrega de potencia del motor.

Eso sí, el sistema microhíbrido ayuda y mucho en el arranque del coche, cosa que se nota cuando entra en función el sistema start and stop. Cuando el motor se apaga al estar detenidos en un semáforo es de los más rápidos en encenderse de nuevo y poder volver a circular. Esto hace que la conducción urbana sea un puntito más agradable y también pone su granito de arena en el apartado de los consumos. Además el motor arranca al insertar la marcha, no al pisar el embrague con lo que el sistema se asegura que arranca el coche realmente cuando vamos a reemprender la marcha y no antes.

Un coche divertido

Aunque la entrega de potencia no es lineal, cuando alcanzamos la zona del cuentarrevoluciones adecuada el coche se transforma con una respuesta alegre y con buena pegada. Casi se podría decir que resulta un utilitario bastante inofensivo mientras mantenemos las revoluciones bajas, por ejemplo en trayectos urbanos en los que no tengamos que acelerar, mientras que desencadena todo su potencial cuando apretamos de forma decidida el acelerador. Esto también se nota a la hora de comprobar los consumos. Si somos despreocupados a la hora de acelerar se notará y mucho.

En cuanto al comportamiento del coche en carretera nos ha encantado la respuesta en carreteras viradas, con un agarre muy firme con buena respuesta del volante y salida rápida de las curvas siempre que mantengamos el cuentarrevoluciones arriba. La dirección es precisa y las ayudas a la conducción no demasiado intrusivas por lo que se le puede calificar como coche divertido. Lo que ganamos en respuesta en curva lo perdemos parcialmente en confort ya que las suspensiones duras no absorben las irregularidades del terreno como lo harían unas más orientadas a la comodidad.

Conclusiones

El Ford Fiesta es uno de los ilustres veteranos en el mercado de los coches urbanos. Es un modelo que se ha «europeizado» mucho, es más, es posible que sea el abanderado de esa adaptación de Ford al mercado del viejo continente. Y esta nueva evolución del modelo más pequeño de la marca americana sigue en esa línea, con un diseño más dinámico, más tecnología y la adopción de una gama de motores que incluyen los populares microhíbridos, cada vez más de moda.

Esta versión orientada a la conducción deportiva es realmente divertida. Es digno de reseñar que Ford no reserve solamente para la versión más potente la posibilidad de incorporar modificaciones para que el comportamiento sea más divertido. Otra sorpresa agradable es que a pesar de que se trata de un modelo orientado a una conducción más dinámica los ingenieros de Ford han conseguido que el coche tenga un consumo realmente sorprendente para un coche de ese comportamiento y potencia.

Valoración Final


8
NOTA

NOS GUSTA

Excelente prestaciones
Comportamiento deportivo

A MEJORAR

Suspensiones algo duras
Maletero poco amplio

RESUMEN

El Ford Fiesta en esta versión ST-Line es un coche divertido que además consume poco si se conduce con cuidado.

Prestaciones8.5

Diseño8.5

Consumo8

Confort7.5

Sistema de infoentretenimiento7.5

 

 

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