Seis cosas que deberían volver al sector de las tarjetas gráficas

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Empecé a disfrutar del mundo de las consolas y de los ordenadores en los ochenta. Al principio mi pasión se limitaba casi por completo a los juegos, pero todo esto cambió cuando conseguí mi primer PC allá por 1995. Poco a poco fui aprendiendo cosas a nivel de hardware, y las tarjetas gráficas se convirtieron en uno de mis componentes favoritos. Qué puedo decir, viví de lleno la fiebre del 3D y la democratización de las aceleradoras gráficas, y todo el proceso evolutivo que estas han pasado hasta llegar a nuestros días.

Esa evolución ha sido muy curiosa, y ha tenido momentos verdaderamente interesantes que nuestros lectores más jóvenes podrían encontrar incluso «un poco extrañas». Uno de los más importantes es, sin duda, la marcada competencia que llegó a existir en la primera etapa de las aceleradoras 3D, cuando coexistieron empresas como S3, ATi, 3DFX, Matrox, 3DLabs, PowerVR, Rendition, Number 9 y NVIDIA. La riqueza que había en el sector de las tarjetas gráficas no tenía nada que ver con ese duopolio que existe a día de hoy, y esto resultaba muy positivo, tanto por disponibilidad y variedad de productos como por sus precios. De esas compañías salieron, además, algunas de las tarjetas gráficas 3D más importantes del mundo.

Recuerdo perfectamente que pude ampliar mi PC con una S3 3D Virge por muy poco dinero (creo que sobre las 10.000 o 12.000 pesetas, unos 60 euros) y que esto me dio una aceleración 3D básica pero suficiente para jugar a títulos como Final Fantasy VII, Resident Evil 1 y 2 y también a otros como Motoracer. El rendimiento solo era realmente bueno con Resident Evil 1, pero al menos podía jugarlos bajo Direct3D.

Entre finales de los noventa y durante la primera mitad del año 2000 la competencia en el sector gráfico fue bastante rica, pero se acabó reduciendo de forma gradual hasta llegar al escenario que tenemos hoy en día, donde NVIDIA y AMD dominan de una manera clara, y en el que parecía no haber sitio para un tercero hasta que Intel decidió reclamar un trozo del pastel. Francamente espero que consiga hacerse un hueco en este mercado tan competitivo, y que pronto volvamos a tener a tres jugadores luchando por ofrecer las mejores tarjetas gráficas, ya que al final los grandes beneficiados seremos nosotros, los consumidores.

Todas esas décadas en las que he tenido la suerte de disfrutar de mi pasión por la tecnología, y más concretamente por las tarjetas gráficas, dejaron grabados en mi memoria muchos recuerdos de cosas muy positivas que vivimos en el sector de las tarjetas gráficas de antaño, y que por desgracia acabaron desapareciendo o dejaron de ser la regla general para convertirse en una rareza. Hoy quiero compartir con vosotros seis de esas cosas que, en mi humilde opinión, deberían volver al sector de las tarjetas gráficas.

1.-Los dibujos personalizados y diseños inspirados en juegos

GeForce 6800 GT

Hubo una época en la que el diseño de las tarjetas gráficas traía dibujos y motivos más o menos llamativos, y mejor o peor resueltos, la verdad. Esto dependía de la ensambladora, que era la que al final tenía la opción de introducir diferentes capas de personalización sobre los diseños de referencia de los fabricantes, y les permitía crear su propio estilo para diferenciarse de otras ensambladoras.

Estoy seguro de que más de uno de nuestros lectores recordará, por ejemplo, los estridentes dibujos que utilizaba Point of View, y que contrastaban mucho con los diseños más sobrios y llamativos que empleaban otros como Inno3D, ASUS o GIGABYTE. Incluso MSi empezó utilizando dibujos y motivos bastante cuidados en las cajas de sus tarjetas gráficas. Todos tenían un objetivo común, diferenciarse y llamar la atención del consumidor.

Todo esto dio pie a una época en la que se llegaron a utilizar diseños inspirados en juegos triple A. No fue una práctica muy extendida, pero nos dejó joyas como las GeForce 6800 GT y GeForce 6600 GT inspiradas en DOOM III. Si esta práctica se hubiese manteniendo hasta nuestros días podríamos haber visto tarjetas gráficas GeForce RTX 30 con diseños inspirados en Cyberpunk 2077 y Radeon RX 6000 inspiradas en Resident Evil Village, por poner algunos ejemplos.

Sí, ya sé que hubo una GeForce RTX 2080 Ti inspirada en Cyberpunk 2077, pero yo voy más allá de las ediciones raras y limitadas a unos pocos afortunados, lo que planteo es que esto se convierta en una práctica más estandarizada. Entiendo que puede ser complicado por un tema de derechos, pero estoy seguro de que también podría ser rentable para las ensambladoras.

2.-Diferentes configuraciones de memoria dentro de un mismo modelo

GTX 275

Esta es una práctica que se ha seguido utilizando ocasionalmente tanto por AMD como por NVIDIA, pero de una manera más limitada que antaño, y además ambos han aprovechado para introducir limitaciones o cambios a nivel de hardware que al final han hecho que las diferencias vayan más allá de la cantidad de memoria gráfica integrada.

Sería fantástico que se retomara la idea de ofrecer tarjetas gráficas con hasta el doble de memoria gráfica manteniendo el resto de las especificaciones del modelo, siempre dentro de niveles en los que esto tenga sentido. Por ejemplo, la GeForce GTX 580 tuvo una versión con 3 GB de memoria gráfica que ha envejecido mucho mejor que el modelo de 1,5 GB, y la GeForce GTX 680 de 4 GB de memoria gráfica también ha tenido una «vejez» más digna que el modelo de 2 GB.

A día de hoy sería interesante ofrecer al menos dos configuraciones de memoria gráfica dentro de la gama media y gama media-baja. Dentro de la gama alta también podría ser viable, pero en muchos casos habría que acabar modificando el bus de memoria, y esto complicaría las cosas y acabaría afectando al rendimiento final de la tarjeta gráfica. Al menos no sería necesario tocar el número de shaders.

Mirando el catálogo actual de NVIDIA y AMD es fácil poner ejemplos concretos. Una Radeon RX 6500 XT con 8 GB tenía todo el sentido del mundo, pero solo Sapphire se ha atrevido a crear una. Del mismo modo, una RX 6400 con 8 GB de memoria gráfica también podría ser interesante. Tendría sentido también una Radeon RX 6700 XT con 16 GB de memoria gráfica, y una GeForce RTX 3080 con 16 GB de memoria gráfica.

3.-Una mayor competencia en general

Sería fantástico, y ya os he explicado por qué al principio del artículo. Cuando solo tenemos a dos jugadores dentro de un sector determinado la competencia es muy reducida, y cuando esta falla a favor de uno de ellos, este puede acabar subiendo los precios y estableciendo un dominio férreo que, al final, no acaba siendo bueno para nadie más que para su propio bolsillo. Al final una empresa quiere ganar dinero, así que en este caso no tiene sentido forzar una distinción entre buenos y malos.

La enorme competencia que había en el sector gráfico entre mediados de los noventa y principios del año 2000 dio pie a una enorme variedad de productos gráficos. No todos tenían la misma calidad ni ofrecían el mismo rendimiento, pero daban una riqueza enorme al mercado y hacían que fuese posible encontrar tarjetas gráficas aceleradoras 3D con precios muy asequibles, incluso dentro de la gama media.

No os voy a mentir, lo ideal sería que hubieran al menos cuatro o cinco jugadores en el sector de las tarjetas gráficas 3D de consumo general, algo que a día de hoy es realmente complicado teniendo en cuenta el nivel que han alcanzado NVIDIA y AMD, aunque por fortuna Intel se ha decidido a intentarlo, y espero que tenga éxito, no porque sienta preferencia por dicha marca, ya sabéis que soy imparcial, sino porque al final tener a tres empresas compitiendo en el mercado de las tarjetas gráficas nos beneficia todos como consumidores.

Ampliando un poco más este tema, creo que podría caber un cuarto jugador si este fuese capaz de ofrecer productos competitivos dentro de la gama baja y gama media-baja, dos niveles que han ido quedando cada vez más descuidados con el lanzamiento de las últimas generaciones. Mi enfoque es algo similar a lo que ocurrió en su momento con los núcleos gráficos Kyro de PowerVR, que ofrecían un valor excelente en relación precio-prestaciones a pesar de que no estaban «a la última».

4.-Precios más asequibles y mejor rendimiento en la gama media y media baja

Esos precios tan asequibles que teníamos hace unos años eran consecuencia, precisamente, de esa gran competencia que había entre las diferentes marcas que luchaban por posicionar en la cima del sector gráfico. Incluso 3DFX acabó lanzado soluciones gráficas económicas para hacer frente a la creciente competencia, y gracias a esto en su momento era posible conseguir una Voodoo Banshee por menos de 20.000 pesetas (120 euros).

Dicha tarjeta gráfica no estaba al nivel de una Voodoo 2 ya que solo tenía una unidad de texturas, pero ofrecía un rendimiento excelente para el precio que tenía, y jugaba con la ventaja que le daba el excelente soporte de la API Glide. Incluso en niveles inferiores de precio era posible encontrar soluciones gráficas muy competitivas, algo que con el paso de los años se fue diluyendo hasta tal punto que acabó siendo imposible jugar en condiciones si no invertíamos 200 euros en una gráfica.

Si miramos cómo está el sector hoy en día la cosa es bastante triste. Con un presupuesto de 120 euros apenas podríamos aspirar a una GeForce GT 1030, una tarjeta gráfica que se ahoga cuando pasa de resoluciones 720p, y que incluso con dicha resolución tiene problemas para mover juegos actuales exigentes. Con 200 euros podríamos aspirar a una GeForce GTX 1050 Ti, y con un poco más a una Radeon RX 6400. Ninguna de las dos ofrece un rendimiento bueno para lo que cuestan, lo que hace que sea mejor buscar modelos de segunda mano de generaciones anteriores.

La cosa está tan mal que, ahora mismo, si solo podemos gastar entre 100 y 200 euros en una tarjeta gráfica es mejor buscar directamente en el mercado de segunda mano, donde ya podemos encontrar unidades de la GeForce GTX 970 por menos de 100 euros, GeForce GTX 1060 de 3 GB por 100 euros, GeForce GTX 1060 por 140 euros y Radeon RX 580 de 8 GB también por unos 140 euros.

5.-Tarjetas gráficas de gama baja y media-baja verdaderamente competitivas

Es un tema que está asociado al punto anterior, y a todo lo que os hemos explicado. Poco a poco el mercado de las tarjetas gráficas de gama baja fue quedando tan «abandonado» que al final llegamos a un punto en el que comprar una tarjeta gráfica realmente económica no nos permitía jugar prácticamente a nada. Pensar, por ejemplo, en el nefasto rendimiento que ofrecían las Radeon HD 6450 o las GeForce GT 610, de hecho estas últimas todavía se venden por un precio medio de 70 euros y solo sirven para multimedia y juegos muy antiguos.

Con los modelos de entre 100 y 150 euros tampoco tendremos mucha más suerte, como ya os hemos contado anteriormente. La situación era totalmente distinta hace años, ya os he puesto varios ejemplos, la S3 3D Virge que era súper barata y permitía jugar a juegos actuales bajo Direct3D de forma aceptable, y la Voodoo Banshee, que nos ofrecía toda la magia de 3DFX y la API Glide por solo 120 euros, pero también podríamos evocar a la Riva TNT de NVIDIA, que ha sido una de las mejores tarjetas gráficas del gigante verde por valor calidad-precio, y que permitió a muchos jugar a Half Life con aceleración 3D y un nivel de calidad fantástico sin hacer una gran inversión.

La verdad es que como consumidor, y recordando aquellos momentos en los que para mí comprar una tarjeta gráfica era un lujo que solo podía permitirme tras varios meses de ahorro intensivo, echo mucho de menos aquella época en la que por menos de 150 euros podías comprar una gráfica más que aceptable y jugar en condiciones. Incluso si nos remontamos a una época más actual nos encontramos con modelos de gama media muy interesantes a precios muy asequibles, como las GeForce 6600 GT, las GeForce 9600 GT y las Radeon HD 3850, que llegaron al mercado por menos de 180 euros. De hecho, si no recuerdo mal creo que pagué 25.000 pesetas (150 euros) por mi GeForce 6600 GT AGP, y con ella pude jugar a DOOM III y Half Life 2 de maravilla. También tuve una GeForce 9600 GT que fue, de hecho, la tarjeta gráfica que más me ha durado.

6.-Juegos gratis incluidos como «regla general»

Es otra cosa que también hecho mucho en falta. Es cierto que tampoco podemos decir que antaño todas las tarjetas gráficas vinieran con juegos gratis incluidos, pero era una práctica mucho más habitual y daba un gran valor al producto. Me acuerdo de la cara que se me quedó cuando vi el pack de una 3DFX Voodoo 1 de Monster Diamond (ensambladora) con POD, un juegazo de coches que se convirtió por derecho propio en uno de los grandes mitos de los años noventa, y también de muchos otros packs posteriores. Hace años incluso las tarjetas gráficas de entre 100 y 150 euros venían con al menos un juego gratis.

Con el paso del tiempo esta práctica se ha ido reduciendo notablemente, hasta tal punto que ya solo se utiliza en ocasiones muy concretas, y normalmente solo con tarjetas gráficas de gama alta, lo que al final acaba reduciendo el interés, ya que pocos pueden permitirse pagar 600 euros o más por una tarjeta gráfica, independientemente de que esta pueda incluir uno, dos o incluso tres juegos gratis.

Personalmente creo que sería fantástico utilizar con más frecuencia esta práctica, y que no supondría un esfuerzo importante incluir uno o dos juegos gratis con tarjetas gráficas de gama media, sobre todo teniendo en cuenta que al final lo que se entrega es un código para descarga. En mi caso, la última tarjeta gráfica que compré que incluía un juego gratis fue la GIGABYTE GeForce GTX 970 Windforce 3, que venía con Assassin´s Creed Syndicate. Me costó poco más de 300 euros, y descontando el precio del juego en tiendas era una oferta redonda.

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